Propuesta Educativa

La Escuela Salesiana, en todas las edades o etapas, se define así:

Es popular, libre y abierta a todas las clases sociales;

Coloca al alumno en el centro del hecho educativo: le acoge como es y le ayuda a crecer mediante múltiples propuestas educativas, no sólo en las horas lectivas, sino con otras actividades formativas al margen del horario escolar;

“Educa evangelizando y evangeliza educando”, armonizando el desarrollo humano con el crecimiento cristiano;

Se presenta como familia educadora, de forma que los jóvenes encuentran en ella “su propia casa”;

Destaca la personalización de las relaciones educativasmediante la presencia de los educadores ne medio de los alumnos, su participación en la vida de los jóvenes y su disponibilidad para estar con ellos;

Crea contactos con el entorno, poniendo a su disposición personas y locales, organizando servicios de promoción y actividades comunitarias abiertas a todos;

Promueve la solidaridad con los pobres y la colaboración con otras entidades que les ayudan a conquistar su derecho a una vida más humana;

Hace real la participación corresponsable de los diversos estamentos de la Comunidad Educativa.

Deseamos ser Comunidad Educativo-Pastoral (CEP), dando un significado a cada término:

Comunidad: porque implica, en clima de familia, a jóvenes, padres y educadores, para tener una vivencia de Iglesia.

Educativa: porque ayuda a que maduren las posibilidades de cada uno de sus miembros en todos los aspectos: culturales, profesionales y sociales.       

Pastoral: porque acompaña hacia el encuentro con Cristo en la construcción de la Iglesia y del Reino de Dios.

Nuestra escuela desarrolla su labor educativa con el espíritu y el método de Don Bosco caracterizado por:

El criterio preventivo, por el cual hacemos propuestas de experiencias positivas de bien, colaboramos con los alumnos en el desarrollo de aquellas actitudes que les permitan superar riesgos y situaciones de peligro y les ayudamos a captar el sentido de su juventud y a vivir en plenitud sus aspiraciones, dinamismos e impulsos.

El protagonismo de los destinatarios, el espíritu de familia, el trabajo diario, el esfuerzo concreto, la invitación a la creatividad, la racionabilidad y flexibilidad, siempre en un clima de alegría.

La relación educativa personal que reconoce la individualidad y la historia personal de cada alumno y que se traduce en familiaridad entre educadores y educandos, capacidad de acogida, diálogo, confianza y simpatía hacia el mundo de los niños y los jóvenes.

La “presencia-asistencia” animadora de los educadores en sus iniciativas, ofreciendo elementos de maduración personal, previniendo experiencias negativas y conductas inadecuadas y abriendo constantemente una visión religiosa de la vida.

La oferta respetuosa de una experiencia de fe que se caracteriza por el encuentro con Dios en la vida ordinaria, la celebración de la fe y los sacramentos, la devoción a María Auxiliadora, el sentido de Iglesia y la proyección solidaria y misionera de la propia fe.

Las propuestas de compromiso cristiano en el cumplimiento del deber, en la solidaridad y en la vida ciudadana.

De este modo, en continuidad con la experiencia pedagógica de Don Bosco, la Escuela Salesiana se convierte en “familia” cuando el afecto es correspondido y todos, educadores, padres, madres, alumnos y alumnas, se sienten responsables del bien común.