Por Cristina R. alumna de 2º BAC
Pasando las hojas de esta antigua libreta, me recorre un sentimiento de nostalgia, que soy incapaz de explicar.
El “2015” escrito en la tapa, y mi nombre puesto con corazones por puntos de la i, me obligan a abrirla. Lista de la compra: Tomates, cebollas, patatas, acelgas… Me viene a la mente aquel estofado que casi acaba con la integridad de mi casa.
21 de Enero: Revisión médica a las 12.00 pm. Recuerdo el día en que me salté unas horas de clase para poder venir, acompañada de mi padre, al hospital a la revisión de mi super escayola.
Veo aquel dibujo que hice en una clase aburrida. En otra observo los números de teléfono de las chicas que conocí en el campamento de verano, tal vez les escriba un día de estos. Otra página está llena de intentos fallidos de firmas, que juraba que para estas fechas, las necesitaría más de lo que las uso. Leo un intento de poema, otro intento de canción, incluso algún pentagrama sin mucho sentido.
Cierro la libreta e intento dejar la nostalgia a un lado para continuar con mi vida, pues aún me quedan muchas más libretas que llenar.
