Por Celia T. alumna de 2º BAC
Cada mañana despierto con la sensación de haber olvidado algo. Para evitarlo, anoto todo en mi libreta roja: lo que como, qué he soñado…
Pero hoy, al abrirla, veo algo que no recuerdo haber escrito: “No confíes en él”.
El problema es que no sé quién es él.
Intento calmarme. Tal vez, lo escribí medio dormida, después de una pesadilla. Sigo con mi día como si nada, hasta que, al anochecer alguien llama a mi puerta.
Es un hombre de traje oscuro. Dice mi nombre con familiaridad y me entrega un sobre rojo. -Esto es para ti-, dice. Mi corazón late con fuerza cuando lo abro. En su interior hay una sola frase escrita con mi propia letra: “Tienes razón en tener miedo”.
Levanto la vista, pero el hombre ya no estaba. Y cuando miro de nuevo mi libreta, veo que ha cambiado. Ahora hay una nueva anotación al final de la página. Una palabra escrita con urgencia con tinta aún fresca: “Corre”.
