Por Fernando L. alumno de 2º BAC
Eran las doce de la noche en las fiestas del pilar, cuando todo cambió. Bebí de más y de repente me vi convertido en una camisa. ¿Qué estaba pasando?-pensé- pero nadie respondió. Decidí que tenía que hacer algo, pero ese instante la flecha de cupido me dio en el ojo: vi a Dolores, que se llamaba Manolo y sentí un amor inexplicable.
Entonces, para empeorar las cosas, al volver a mi casa, ya no estaba, había desaparecido. Luego, se volvió todo más extraño, se me apareció mi hada madrina borracha y me dijo: “Te haré invisible por una noche”. ¡Vaya noche! Estuve en el calabozo.
De repente, la tele empezó a sonar, pero la voz que se escuchaba, era la mía, estaba atrapado y para colmo estaba informando de que había muerto… ¿ahora qué? Decidí hablar con mi profesor de lengua, que casualmente era yo. Al instante dije: “Narración para mañana: Fiesta en casa de un famoso”. ¡Esto no puede ser real! -grité-, cuando un semáforo explotó delante de mí, era mi abuelo que había caído del cielo pero vestido de spiderman.
Con este suceso, me hice millonario en cinco días, pero sin poder disfrutarlo porque me estaba consumiendo, solo le quedaban unas caladas a mi cuerpo de cigarrillo.
Al contarlo en el colegio, se quedaron sorprendidos, pero mayor fue mi sorpresa cuando en el recreo me encontré arrebujado en el suelo, en el papel de mi bocadillo.
Definitivamente, mi pesadilla no había terminado.
