Por Leyre P. alumna de 2º BAC
En una pequeña ciudad había un semáforo muy viejo que había visto pasar a miles de personas. Una mañana un pequeño pájaro se posó en la parte superior mientras estaba en rojo. Al principio nadie le prestó mucha atención hasta que se dieron cuenta de que el pájaro cantaba y lo hacía de maravilla. Sus cantos y su melodía eran tan bonitos que los conductores empezaron a detenerse hasta cuando el semáforo estaba en verde y los peatones ocupaban las aceras y las esquinas para observar el espectáculo. Poco a poco se fueron uniendo artistas callejeros a él creando auténticos conciertos dignos de estadios y auditorios. Debido a la congestión del tráfico que provocaban la policía tuvo que retirar aquel pájaro de allí pero lo trasladaron a una plaza en la cual le construyeron una casa para él solo donde músicos y turistas se reunían alrededor de él para disfrutar de la música y aquel semáforo le pusieron el nombre del pájaro cantante.
